Agotok, hijos de padres obreros que vivieron la represión
social de la dictadura de los años 70 y 80´s. Unos murieron, unos fueron torturados,
otros salieron al exilio, y los que se quedaron, lo hicieron bajo el
resentimiento social post dictadura, subsistiendo al estancamiento artístico cultural
y al ocultamiento de información que sufrió el país.
Ya en la década del 90 serán ellos, los hijos de los
obreros sobrevivientes, los responsables de devolver a la memoria del país, el
legado de una identidad estancada y oprimida y, producir el recambio
generacional artístico bajo el compromiso y con la responsabilidad de dar color
a las grises murallas del perpetuo olvido de los chilenos.
Es así como el año
1996 nace al sur de Santiago de Chile el grupo Agotok, que comienza realizando acciones
derivadas del graffiti, como tags, flop’s, throw up, desde sus casas hasta la
Escuela de Artes Gráficas en la comuna de San Miguel y por la noche, marcando
territorio con cierta disciplina.
Ya por el año 2002, evolucionan al mural y renacen bajo
el seudónimo, Moreno Villa, creando una técnica mixta (Agotok, Moreno Villa), que
de paso entregó atributos a la escena del graffiti nacional que vivía un proceso
de letargo, el cual la tenía mirándose a sí, sin encontrar rumbos.
Durante esta última década, Agotok Moreno Villa, se ha
encargado de pintar la poesía y la crítica social del pueblo sobre la pared de
la nación. Su pintura callejera manifiesta el legado de nuestra cultura popular
y está exclusivamente al servicio y dedicada a quienes habitan los márgenes de
la ciudad. Aquellos que son víctimas de la agonía de su folclor y de la pérdida
de la memoria colectiva, producto del dominio visual de los medios de
comunicación.
Cada mural dialoga día a día con la gente que transita por
la zona sur de Santiago. La cotidianidad de su mensaje y la simpleza de
sus formas, convierten a estas piezas en el pago de una deuda con la tradición del
muralismo chileno, en una vuelta de mano a lo que significó para la historia
del arte, la pintura callejera en nuestro país y en Latinoamérica durante los
años 60 y 70.
Desprovisto de ideologías, Moreno Villa pertenece a una
generación de pintores callejeros, que a mediados de los años noventas,
iniciaron sus carreras guiados por el Rap y el movimiento Hip Hop, de la mano
con la pintura enlatada, las válvulas y los plumones de gran densidad.
Esta experiencia, ligada al crecimiento personal, al
trabajo en la calle y a una fuerte convicción del quehacer artístico en
sociedad, ha decantado en una profunda búsqueda de identidad del dúo, fortaleciendo
su obra, llevándola más allá de la escena del graffiti, permitiéndole ampliar
su horizonte, cambiar de plataformas expresivas, productos artísticos y materialidades;
dando alma y cuerpo a la existencia en su trabajo, de un muralismo propiamente
chileno y latinoamericanista, más allá de cualquier impronta o escuela, con
identidad propia, versátil e inagotable.
Obra emergente en
su esencia, es la alegoría espontanea de dos autores cómodos en el underground
de la escena street art nacional.
Ambos creadores
autodidactas, viajan presos por su intuición de Santa Rosa a Gran Avenida, pasando
por Departamental y Américo Vespucio, llegando a Valparaíso, parando en rincones
vaciados de luz, para dar vida a la metáfora y para golpear con un mensaje que
reflexiona, que acusa y que debe ser leído.
Provocador, ¡te Ago
Tok! para entrar en las cabezas, describe y explica el alias que los hace
reconocidos desde hace quince años y, que ayuda a comprender la clara intención
que tiene su obra mural.
A veces satírico, muchas veces poético y siempre implacable
en la crítica, cada mural plantea un paisaje del pensamiento humanista que
pretende ser revelación; una protesta por la dignidad de nuestros valores
vencidos por el agotamiento moral que día a día impone el insufrible sistema
político y social. Moreno Villa son los colores que en nuestras calles alegran
el paso desolador de nuestra sociedad, que nos invitan a perseguir y plantear nuevos
horizontes éticos y estéticos.
“Vida y muerte de un Moreno Villa” no es más que un tiempo …un espacio llano para poder
explicar la historia de un personaje que viaja a través de estas páginas, cuya
voluntad es dejar en evidencia una identidad artística, que se nutre gracias a la
experiencia de los márgenes de nuestra cultura popular y, que devuelve la mano
a aquellos que abrimos este libro que representa retribución y contribución al
muralismo chileno.
Mario Castro Carvallo, junio de 2012.
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